Este último mes, y más aún la
última semana, han sido frenéticos de sensaciones, vivencias y experiencias que
merecerán ser relatadas con el sosiego del paso del tiempo. He pasado de
subsistir en una empresa con el sueldo justo y el trabajo monótono, aburrido y
con jefes intransigentes a estar en otro lugar, mejor valorado, con menos
presión, con mucho mejor ambiente de trabajo. Parece que la perseverancia ha
dado sus frutos al fin.
Es para mí un momento dulce.
Tanto que alguien de confianza se puso en contacto conmigo con la intención de
ofrecerme un puesto de trabajo en un nuevo proyecto y desde el primer momento
supe que la respuesta era no. No para mi, y no en éste momento.
Es otra cosa la que hoy me tiene
un pelín trastornado y me exaspera, porque intuyo (y tengo muchos motivos para
hacerlo) que alguien se ha aprovechado de la buena fe de bastantes personas
utilizando un drama que sigue afectando a mucha gente: los desahucios.
En general, siento bastante
respeto por los miembros de las Plataformas de Afectados por la Hipoteca, Stop
Desahucios, y otros movimientos que han conseguido que más de un banco, caja o
fondo se lo piensen antes de desahuciar a nadie, sobre todo si es su vivienda
(las segundas residencias van todas al hoyo) y tiene familia. Se han armado de
razones y han conseguido demostrar que en algunos casos las cláusulas de muchas
hipotecas eran abusivas; que pese a firmarse con un notario delante el que
firmaba no tenía ni idea de lo que estaba comprometiendo; que la cláusula suelo
te la colaban de rondón y han ganado mucho dinero con ello…
Algo se escapa. Sin dejar de ser
cierto lo que he dicho antes, si consideramos el bajonazo de precios de las
casas, el miedo reputacional de muchas entidades a que salga en prensa que han
desahuciado a nadie, y la venta que muchas entidades están haciendo a otras (fondos)
de hipotecas a precios de saldo, a veces se están enrocando en posiciones que
no son nada favorecedoras, y que acaban con la gente en la calle (cuestión de
tiempo, pero sin casa) y con deuda (la subasta no cubre el valor de lo que se
debe y te quedas con lo que resta para toda tu vida).
Se creó un parche (que no es más
que eso, un parche, por muy legal que sea) que permite a las familias en
situación de exclusión social permanecer hasta el 15 de mayo de 2017 en sus
casas sin poder desahuciarles. La casa ya es del banco, sigues teniendo deuda,
pero no te echan hasta esa fecha. Vale, ganas tiempo, pero el problema lo
tienes igual o mayor que antes, te queda una deuda por pagar y cuando llegue el
15 de junio de 2017 no tendrás dónde ir, así que estarás abocado a cometer una
ilegalidad: ocupar una casa vacía (que las hay, y muchas).
Yo les diría que presionaran
antes. Los bancos se quieren quitar las casas de encima, no quieren el
ladrillo, solo quieren dinero, y con tal de eso están ofreciendo (no todos,
también es cierto) quitas y descuentos enormes, pero nos estamos enrocando en
que la gente no puede pagar y que se queden en su casa hasta que no haya más
remedio… Creo que es un error, pero solo es mi opinión, y sí, es interesada. Yo negociaría, buscaría la forma de vender, de pedirle dinero a quien sea, con tal de quedarme en mi casa, que para eso me ha costado mi (nuestros, el mío y el de mi mujer) esfuerzo.
Mi cabreo monumental viene cuando
la semana pasada por casualidad doy con alguien en facebook que dice que le desahucian
el 28 de mayo (hoy) por una deuda de tres mil euros (punto número uno, por tres mil euros de hiupoteca no se desahucia a nadie). Y yo todo confiado me
pongo a hablar con él, a recomendarle que busque ayuda cualificada, que
presente un escrito en un sentido o en otro. No entro en los pormenores, pero
algo no cuadraba. De hecho, no cuadraba desde que ves en su muro una cuenta
publicada para hacer ingresos, y resulta que “se ha obrado el milagro” y no le
han desahuciado. No me lo creo, pero más de uno ha picado y te ha hecho algún
ingreso.
Has picado en hueso, profesional y personal, me has herido el orgullo y has creído que podías convencerme de algo que no tenía justificación.
Seguimos siendo unos ingenuos, y
un poco de orden en algunas ideas no nos vendría mal. He sido y seguiré siendo muy crítico por cómo y por qué se hacen los deshucios aquí (sobre todo hipotecarios, los de los alquileres son otro cantar), pero no voy a creerme al primero que pase o al primer medio de comunicación que me ponga cuatro imágenes sentimentaloides. Los argumentos con pruebas, y las pruebas con documentos.
¡Hala! Ya podéis empezar a darme
cera, que sé que el tema es polémico.
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